ELÍAS BENDODO
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Soy abogado y me dedico a la política, mi gran pasión. En la actualidad soy presidente provincial del Partido Popular y presidente de la Diputación de Málaga, ciudad en la que resido con mi mujer y mis dos hijos. Te invito a reflexionar conmigo sobre el futuro, la política y la transformación social.


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  1. Cimientos

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    La crisis nos deja tantas preocupaciones que a veces no sabemos cuál atender primero. El desempleo y los jóvenes se sitúan en la cima de la pirámide, pero no mucho más lejos están los mayores, a los que la coyuntura económica ha vuelto a situar en el epicentro de la economía familiar.

     Con el ciclo laboral tocando a su fin, sus recursos se destinan ahora a ayudar a los hijos y nietos en la difícil tarea de salir adelante. Y lo hacen de una manera silenciosa, sin poder dar eco a su reivindicación a través de las redes sociales ni canalizar sus decepción en protestas callejeras. Son un colectivo cuyas quejas se ahogan en el tronío general. Sin embargo, es su esfuerzo el que mantiene viva la llama de la esperanza y es su ilusión la que mantiene a flote a muchas familias tocadas por la crisis. Garantizar su bienestar es tarea de todos y asegurar su futuro debe ser la prioridad de cualquier gobierno que reconozca su contribución a la sociedad, a la de antes y a la de ahora. Siempre han sido importantes y hoy lo son más que nunca.


    TAGS: mayores malaga trabajo sociedad desempleo crisis

    Oct
  2. Planificar y ejecutar

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    Tiene razón el maestro Manuel Alcántara cuando afirma que para ser malagueño hay que tener mucha paciencia. Nosotros la hemos tenido y gracias a esa virtud disfrutamos hoy de unas infraestructuras ejemplares que nos conectan en cuestión de horas con cualquier punto del planeta. Del aeropuerto al AVE pasando por la hiperronda o la autovía del Mediterráneo. Cualquiera de esos proyectos requirió años de planificación y algunos más de ejecución. La inversión fue de menos a más hasta completar el sueño de muchos malagueños y también el de muchos políticos que comprometieron en ello su credibilidad.

     La economía ha cambiado mucho desde entonces y también los recursos disponibles. Ahora es difícil proyectar actuaciones de esa magnitud sin desatender la política social, que es la principal preocupación de este gobierno y la de cualquier administración pública. Cubierta esa parcela con un aumento tangible en prestaciones sociales, pensiones y becas, los PGE también ponen las bases de proyectos futuros. Me refiero a la nueva ronda Este y la extensión del cercanías de la Costa del Sol. Pero hay otros ejemplos como los 30,5 millones para obras hidráulicas que abarcan desde la depuración, el abastecimiento o el suministro de agua, la terminación de la AP-7 o la extensión del AVE a Granada.

     Ahora entramos de nuevo en un ciclo de planificación y así lo recogen los presupuestos, que definen proyectos que verán aumentada su inversión en próximos ejercicios. Lo fácil en política es gastar. Mucho más complejo es proyectar y ejecutar, algo en lo que los gobiernos del Partido Popular han marcado la diferencia. Para eso es necesaria la austeridad, el rigor y también la paciencia, por supuesto. Sino no seríamos malagueños.


    TAGS: Presupuestos Generales del Estado PGE inversión infraestructuras Málaga

    Oct
  3. Un gobierno de saldo

    La actualidad andaluza atraviesa un momento complicado y la política no hace más que añadir problemas a esa realidad. Si concebimos el ejercicio público como una actividad orientada a gestionar los recursos públicos y facilitar la vida de las personas, no cabe ninguna otra tarea que se desvíe de esos objetivos. Pero en Andalucía soportamos un gobierno inestable, apuntalado por los intereses y acorralado por la justicia. Es un gobierno de saldo que ha rebajado el precio del poder y ha abaratado el coste de la responsabilidad hasta límites desconocidos.

    A esta coctelera se ha añadido recientemente un proceso de sucesión interna que está eclipsando al de las monarquías europeas y que concluirá con la entronización de un candidato llamado a suceder a José Antonio Griñán. No hay acierto entre tanto ruido para gobernar en condiciones pero tampoco hay intención de hacerlo. El reto es de tal magnitud que hace mucho tiempo que el bipartito renunció a enderezar el rumbo de esta comunidad y hace también demasiado tiempo que decidieron abandonar a los andaluces a su propia suerte.

    Y suerte es lo que vamos a necesitar para salir del atolladero político en el que nos han metido PSOE e IU y mucha fortuna es lo que nos hará falta para remontar la crisis sin un gobierno comprometido con nuestro futuro. Treinta años de socialismo es sinónimo de resignación pero también de renuncia y retroceso, sobre todo si nos comparamos con las comunidades vecinas o países de nuestro entorno. 

    Sin pulso político ni empuje legislativo, todo lo que hace la Junta de Andalucía es defenderse de los ataques, rehuir las críticas, escabullirse de la responsabilidad y esconderse de la Justicia mientras San Telmo aumenta su aislamiento. 

    Pero hay vida tras el 29 de julio y los andaluces merecen mucho más que un régimen atrincherado en las primarias. Lo primero que reclaman es un mapa político más definido donde los candidatos ejerzan de candidato y no asuman más responsabilidades que las encomendadas por ese proceso orgánico, es decir, que abandonen el gobierno interino de la Junta de Andalucía. Llega un momento en el que es necesario despejar las incógnitas, resolver las incertidumbres y definir el terreno de juego si queremos optar a la victoria, y en eso el candidato tiene mucho que decir. Por eso conviene diferenciar y no renunciar a la gestión a pesar de las maniobras de distracción orquestadas por PSOE e IU. Y por eso recomiendo también dar por concluidos estos procesos cuanto antes e invitar al ciudadano a que conozca las propuestas y se sume a los proyectos políticos que marcarán el futuro de nuestra comunidad.

    Y el futuro del Partido Popular pasa por liderar el cambio necesario en Andalucía tras treinta años de parálisis administrativa, que no económica. Nos salva la enorme fortaleza de este territorio, las perspectivas de crecimiento y la valía de su población, que lucha a diario por salir adelante a pesar de las primarias, el escándalo de los ERE y la alcaldesa de Manilva. Es tiempo de rebajas, pero el poder no admite saldos y el precio de nuestra responsabilidad como políticos es innegociable.

    Publicado en La Razón el 7 de julio de 2013

    Foto: Levante

     


    TAGS: primarias PSOE PP política Griñan elecciones Andalucía futuro

    Jul
  4. Mercados emergentes

    Cualquier esfuerzo es poco cuando está en juego el futuro de la Costa del Sol y la recuperación económica de la provincia. A esto se dedica el Patronato de Turismo y en esta dirección centra toda su energía porque tenemos la obligación de trabajar por el mantenimiento y desarrollo de nuestra principal industria, sobre todo en la coyuntura actual.

    El sector turístico debe ser una prioridad para cualquier gobernante. No sólo por su peso actual en el PIB y en el empleo, sino porque además es uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento.

    En la Costa del Sol contamos con la suerte de disfrutar de uno de los mejores climas de Europa, de ser un espacio físico privilegiado con un rico patrimonio cultural y humano. También tenemos la enorme responsabilidad de heredar uno de los principales destinos turísticos del mundo, una marca construida con el esfuerzo y el trabajo diario de varias generaciones de empresarios y profesionales del sector. Ese legado constituye una grandísima ventaja frente a nuestros competidores.

    Somos un destino muy apreciado tanto por los turistas nacionales como por los extranjeros, especialmente los británicos, alemanes y franceses, nuestros mercados cercanos, y los nórdicos. Eso explica que acudamos cada año a las grandes ferias turísticas: World Travel Market, Fitur e ITB.

    Pero sería una grave irresponsabilidad por nuestra parte no mantener el pulso constante del sector, vigilar su evolución, tendencias y las previsiones de las grandes agencias de viajes y de los organismos internacionales que lo estudian.

    No hay una sola estadística ni un solo experto que no señalen que los nuevos grandes mercados, los ‘clientes’ que todo el mundo desea, son Rusia, China y los países de Oriente Medio.  

    Los turistas rusos se han duplicado en los últimos dos años en España y para el primer semestre el crecimiento sigue siendo espectacular, con un 62% más de reservas en Andalucía. Gastan un 50% más que el visitante medio y alargan su estancia diez días. Rusos y árabes se sienten atraídos por el segmento de lujo y, por tanto, el que más riqueza y empleo genera. No descubro nada nuevo si destaco la renta per cápita y las grandes fortunas de países como Emiratos Árabes Unidos, Catar, Kuwait, Omán o Arabia Saudí. Todos se sitúan, según Hosteltur, entre los principales emisores de turistas del mundo en términos de gasto.

    Los chinos, tanto cuantitativa como cualitativamente, son el nuevo mercado a conquistar. Hay más de un millón de ciudadanos chinos millonarios. Por su perfil, son un tipo de visitante idóneo para lograr el objetivo de reducir la estacionalidad. No buscan el sol y playa pero sí la cultura, el ocio y las compras.

    Desde el Patronato de Turismo Málaga-Costa del Sol, en el que trabajamos de la mano de los empresarios, tenemos muy claro que hay que competir por esos tres mercados estratégicos, vitales de cara al futuro. Son, junto con Brasil e India -los otros países BRIC en los que también prevemos acciones de promoción-, piezas clave del plan de acción que hemos aprobado con el sector. Esto incluye también la asistencia ferias turísticas porque sería inconcebible permanecer quietos mientras otros destinos competidores se disputan estos mercados emergentes.

    Así lo he comprobado en la Arabian Travel Market (ATM) celebrada en Dubai, donde hemos mantenido reuniones de trabajo con directivos de las aerolíneas Emirates y Ethihad para establecer vuelos directos a la Costa del Sol. También encuentros con autoridades y responsables de agencias y mayoristas de viajes. A un foro de 25 ministros de Turismo organizado con la OMT, acudió incluso el príncipe Salman bin Abdulaziz, heredero de la Casa Real Saudí y un enamorado de la Costa del Sol.

    Ha sido una misión fructífera, como pueden confirmar los empresarios malagueños que han participado. Como lo son las acciones que venimos desarrollando en Rusia.

    Sé perfectamente que la política no se encuentra en su mejor momento a ojos de los ciudadanos y que los responsables públicos tenemos que trabajar y dar ejemplo para recuperar el crédito perdido. Reconozco que bajo el paraguas de la política se han cometido algunos excesos y comparto la necesidad de dotar a las administraciones de mayor transparencia. Soy consciente de que la austeridad y la racionalidad en el gasto público deben ser una norma, tanto en estos duros tiempos como en los de bonanza. Por eso no he tenido ni tengo ningún reparo en hacer público el coste de nuestra misión a Dubai, unos 1.600 euros por persona para cubrir mi viaje y alojamiento y los del director gerente del Patronato y de una técnica del organismo. Las otras dieciocho personas que, junto a los alcaldes de Benahavís y Marbella, han participado, son empresarios que han cubierto los gastos de su bolsillo.

    Comprendo y respeto el deseo de conocer al detalle los gastos de la institución que represento, una fiscalización y control del dinero público que ojalá llevemos siempre con el mismo rigor. Asumo las críticas y el debate como parte esencial de nuestra democracia. Pero opino que sólo el desconocimiento está detrás de quienes no aprecian la necesidad de la promoción en los mercados emergentes y consideran que el turismo está agotado. Creo que el buque insignia de la economía malagueña no debe caer en análisis simplistas e imprecisos ni en generalizaciones injustas.

    El turismo debe alejarse de la demagogia y de las trincheras políticas, generar consensos, ser objeto del trabajo conjunto con otras administraciones, sean del signo político que sean, como venimos haciendo Patronato, ayuntamientos y Junta de Andalucía. El turismo, del que viven cientos de miles de personas en Málaga, no puede ser otra arma arrojadiza. Es demasiado importante.  

     

    Publicado en Diario Sur el 12 de mayo de 2013



    Mayo
  5. Sin generalizar

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    A menudo insisto en la idea de dignificar la política para volver a situarla en un nivel donde podamos juzgarla sin caer en generalizaciones ni aplaudamos tampoco su actividad con la ceguera que recorre el mundo en torno a ciertas figuras populistas. Hoy parece que la política es víctima de ese vaivén donde pesa más el odio que el afecto y es relativamente fácil pasar de uno al otro sin tiempo a reflexionar qué conduce al cambio ni qué impulsa movimientos tan antagónicos.

    Uno de los principales problemas radica en coger la parte por el todo y tomar como referencia un comportamiento nada ejemplarizante y del todo vergonzante para concluir que los políticos son unos corruptos. Por supuesto que hay ovejas negras y sus fechorías hacen tanto daño que es fácil pensar que el rebaño estaba compinchado y el pastor, un cómplice necesario. Pero los delincuentes no necesitan colaboradores cuando su interés sobrepasa la vergüenza y la ambición rompe el techo de la honestidad.

    En los partídos políticos se cuelan a veces personajes cuya trayectoria vital dinamita la imagen de una profesión y hace tanto daño que es capaz de poner en duda la utilidad de un colectivo mayoritariamente honrado y vocacional. La evolución de PP y PSOE en este país nos muestra la confianza que el ciudano tiene sobre nuestra gestión y también que tienen motivos suficientes para seguir confiando en nosotros. España ha alejado la sombra del rescate gracias a la contundencia de Mariano Rajoy al aplicar una reforma económica de calado y nuestro país saldrá de la crisis gracias al esfuerzo de todos, ciudadanos y políticos de cualquier signo. 

    Anomalías como la del exgerente del PP o el posible enjuiciamiento del exministro José Blanco por el ‘caso Campeón’ no puede conducirnos a juzgar por igual a toda la clase política. Ni uno ni otro son ejemplo de la integridad que impera entre los que nos dedicamos al servicio público ni sería justo etiquetarlo como patrón del comportamiento de PP o PSOE, respectivamente. Las generalizaciones son peligrosas y en política, mucho más 


    TAGS: política confianza partido popular PSOE

    Mar
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