ELÍAS BENDODO
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Soy abogado y me dedico a la política, mi gran pasión. En la actualidad soy presidente provincial del Partido Popular y presidente de la Diputación de Málaga, ciudad en la que resido con mi mujer y mis dos hijos. Te invito a reflexionar conmigo sobre el futuro, la política y la transformación social.


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  1. Mercados emergentes

    Cualquier esfuerzo es poco cuando está en juego el futuro de la Costa del Sol y la recuperación económica de la provincia. A esto se dedica el Patronato de Turismo y en esta dirección centra toda su energía porque tenemos la obligación de trabajar por el mantenimiento y desarrollo de nuestra principal industria, sobre todo en la coyuntura actual.

    El sector turístico debe ser una prioridad para cualquier gobernante. No sólo por su peso actual en el PIB y en el empleo, sino porque además es uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento.

    En la Costa del Sol contamos con la suerte de disfrutar de uno de los mejores climas de Europa, de ser un espacio físico privilegiado con un rico patrimonio cultural y humano. También tenemos la enorme responsabilidad de heredar uno de los principales destinos turísticos del mundo, una marca construida con el esfuerzo y el trabajo diario de varias generaciones de empresarios y profesionales del sector. Ese legado constituye una grandísima ventaja frente a nuestros competidores.

    Somos un destino muy apreciado tanto por los turistas nacionales como por los extranjeros, especialmente los británicos, alemanes y franceses, nuestros mercados cercanos, y los nórdicos. Eso explica que acudamos cada año a las grandes ferias turísticas: World Travel Market, Fitur e ITB.

    Pero sería una grave irresponsabilidad por nuestra parte no mantener el pulso constante del sector, vigilar su evolución, tendencias y las previsiones de las grandes agencias de viajes y de los organismos internacionales que lo estudian.

    No hay una sola estadística ni un solo experto que no señalen que los nuevos grandes mercados, los ‘clientes’ que todo el mundo desea, son Rusia, China y los países de Oriente Medio.  

    Los turistas rusos se han duplicado en los últimos dos años en España y para el primer semestre el crecimiento sigue siendo espectacular, con un 62% más de reservas en Andalucía. Gastan un 50% más que el visitante medio y alargan su estancia diez días. Rusos y árabes se sienten atraídos por el segmento de lujo y, por tanto, el que más riqueza y empleo genera. No descubro nada nuevo si destaco la renta per cápita y las grandes fortunas de países como Emiratos Árabes Unidos, Catar, Kuwait, Omán o Arabia Saudí. Todos se sitúan, según Hosteltur, entre los principales emisores de turistas del mundo en términos de gasto.

    Los chinos, tanto cuantitativa como cualitativamente, son el nuevo mercado a conquistar. Hay más de un millón de ciudadanos chinos millonarios. Por su perfil, son un tipo de visitante idóneo para lograr el objetivo de reducir la estacionalidad. No buscan el sol y playa pero sí la cultura, el ocio y las compras.

    Desde el Patronato de Turismo Málaga-Costa del Sol, en el que trabajamos de la mano de los empresarios, tenemos muy claro que hay que competir por esos tres mercados estratégicos, vitales de cara al futuro. Son, junto con Brasil e India -los otros países BRIC en los que también prevemos acciones de promoción-, piezas clave del plan de acción que hemos aprobado con el sector. Esto incluye también la asistencia ferias turísticas porque sería inconcebible permanecer quietos mientras otros destinos competidores se disputan estos mercados emergentes.

    Así lo he comprobado en la Arabian Travel Market (ATM) celebrada en Dubai, donde hemos mantenido reuniones de trabajo con directivos de las aerolíneas Emirates y Ethihad para establecer vuelos directos a la Costa del Sol. También encuentros con autoridades y responsables de agencias y mayoristas de viajes. A un foro de 25 ministros de Turismo organizado con la OMT, acudió incluso el príncipe Salman bin Abdulaziz, heredero de la Casa Real Saudí y un enamorado de la Costa del Sol.

    Ha sido una misión fructífera, como pueden confirmar los empresarios malagueños que han participado. Como lo son las acciones que venimos desarrollando en Rusia.

    Sé perfectamente que la política no se encuentra en su mejor momento a ojos de los ciudadanos y que los responsables públicos tenemos que trabajar y dar ejemplo para recuperar el crédito perdido. Reconozco que bajo el paraguas de la política se han cometido algunos excesos y comparto la necesidad de dotar a las administraciones de mayor transparencia. Soy consciente de que la austeridad y la racionalidad en el gasto público deben ser una norma, tanto en estos duros tiempos como en los de bonanza. Por eso no he tenido ni tengo ningún reparo en hacer público el coste de nuestra misión a Dubai, unos 1.600 euros por persona para cubrir mi viaje y alojamiento y los del director gerente del Patronato y de una técnica del organismo. Las otras dieciocho personas que, junto a los alcaldes de Benahavís y Marbella, han participado, son empresarios que han cubierto los gastos de su bolsillo.

    Comprendo y respeto el deseo de conocer al detalle los gastos de la institución que represento, una fiscalización y control del dinero público que ojalá llevemos siempre con el mismo rigor. Asumo las críticas y el debate como parte esencial de nuestra democracia. Pero opino que sólo el desconocimiento está detrás de quienes no aprecian la necesidad de la promoción en los mercados emergentes y consideran que el turismo está agotado. Creo que el buque insignia de la economía malagueña no debe caer en análisis simplistas e imprecisos ni en generalizaciones injustas.

    El turismo debe alejarse de la demagogia y de las trincheras políticas, generar consensos, ser objeto del trabajo conjunto con otras administraciones, sean del signo político que sean, como venimos haciendo Patronato, ayuntamientos y Junta de Andalucía. El turismo, del que viven cientos de miles de personas en Málaga, no puede ser otra arma arrojadiza. Es demasiado importante.  

     

    Publicado en Diario Sur el 12 de mayo de 2013



    Mayo
  2. Sin generalizar

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    A menudo insisto en la idea de dignificar la política para volver a situarla en un nivel donde podamos juzgarla sin caer en generalizaciones ni aplaudamos tampoco su actividad con la ceguera que recorre el mundo en torno a ciertas figuras populistas. Hoy parece que la política es víctima de ese vaivén donde pesa más el odio que el afecto y es relativamente fácil pasar de uno al otro sin tiempo a reflexionar qué conduce al cambio ni qué impulsa movimientos tan antagónicos.

    Uno de los principales problemas radica en coger la parte por el todo y tomar como referencia un comportamiento nada ejemplarizante y del todo vergonzante para concluir que los políticos son unos corruptos. Por supuesto que hay ovejas negras y sus fechorías hacen tanto daño que es fácil pensar que el rebaño estaba compinchado y el pastor, un cómplice necesario. Pero los delincuentes no necesitan colaboradores cuando su interés sobrepasa la vergüenza y la ambición rompe el techo de la honestidad.

    En los partídos políticos se cuelan a veces personajes cuya trayectoria vital dinamita la imagen de una profesión y hace tanto daño que es capaz de poner en duda la utilidad de un colectivo mayoritariamente honrado y vocacional. La evolución de PP y PSOE en este país nos muestra la confianza que el ciudano tiene sobre nuestra gestión y también que tienen motivos suficientes para seguir confiando en nosotros. España ha alejado la sombra del rescate gracias a la contundencia de Mariano Rajoy al aplicar una reforma económica de calado y nuestro país saldrá de la crisis gracias al esfuerzo de todos, ciudadanos y políticos de cualquier signo. 

    Anomalías como la del exgerente del PP o el posible enjuiciamiento del exministro José Blanco por el ‘caso Campeón’ no puede conducirnos a juzgar por igual a toda la clase política. Ni uno ni otro son ejemplo de la integridad que impera entre los que nos dedicamos al servicio público ni sería justo etiquetarlo como patrón del comportamiento de PP o PSOE, respectivamente. Las generalizaciones son peligrosas y en política, mucho más 


    TAGS: política confianza partido popular PSOE

    Mar
  3. #8M

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    Alcanzar la igualdad empieza por ser iguales en oportunidades y ventajas. Iguales también en alternativas y posibilidades. Iguales, sobre todo, para elegir nuestro futuro y hacerlo sobre una abanico idéntico de opciones que nos garanticen una recompensa que no entienda de sexos, sino de personas.

    Los críos juguetean en el recreo, forman equipos y viven felizmente despreocupados porque que no imaginan que su compañero de balón pueda llegar más lejos solo por el hecho de que juegue al regate con pantalón en lugar de con falda. No conciben un muro que los separe ni entenderían que esa distancia se abra como una pirámide invertida a medida que crecen, porque el germen de la igualdad se inocula al nacer y resulta imposible desactivarlo salvo que se someta al individuo a un profundo lavado de cerebro. 

    Pero aún siendo iguales, y comprendiendo que lo somos, la realidad nos sacude con estadísticas demoledoras acerca de un espacio que ganamos al nacer y parece que se nos escapa en la madurez. Si fuimos de la mano al principio no podemos despegarnos ahora del futuro de un sexo que tiene el mismo derecho que nosotros a alcanzar sus metas, a cumplir sus objetivos y realizarse tanto personal como profesionalmente.

    Por eso el hombre no puede permanecer impasible ante esta situación y se espera de nosotros un esfuerzo adicional por alcanzar la igualdad real, efectiva y sin diferencias. Si trabajamos juntos por lograr esa meta no habrá obstáculo que se nos resista, sobre todo en un escenario vital donde el mercado laboral castiga a la mujer sin justificación aparente mientras el hombre consolida posiciones a costa del hueco al que renunciaron las féminas.

    Somos iguales ante la vida, ante los problemas, ante los retos y también debemos ser iguales ante las oportunidades. Ésta es la cruzada que presenta la mujer el 8 de marzo al reivindicar su papel en la sociedad y esta es la batalla que debe lidiar el hombre los 364 días restantes. No hay otro camino. 


    TAGS: mujer 8marzo igualdad política

    Mar
  4. La honradez

    Cuando era pequeño mis padres me enseñaron a apreciar la honradez como uno de los valores que te acompañan en vida y perduran después de la muerte. No hay nada más grande que ser un hombre honrado, muy por encima de la decencia, el honor o la justicia. La honradez es un atributo redondo, por cuanto aglutina la esencia de la integridad humana antes de que las tentaciones lo empañen.

    Hoy esas tentaciones abundan y no digamos las corruptelas, que parecen haber devorado la esfera pública y amenazan con contaminar también el ámbito privado. Su avance es tan devastador como la ‘Nada’ en La Historia Interminable. Esa masa gris e impenetrable que arrasaba con todo a su paso y no dejaba ni un árbol en pie. La corrupción tiene mucho de ‘nada’ y prácticamente ‘todo’ del vacío que se queda después, ese en el que es imposible distinguir las formas o el relieve. Por existir no queda ni el sonido. Y ya sabemos qué hay después del silencio informativo: el pensamiento único y el apagón intelectual.

    Frente al empuje de la corrupción y la campaña mediática que dispara su notoriedad nos queda un resorte llamado sentido común. El mismo que rige nuestra vida cotidiana, el filtro que nos sirve para disociar lo razonable de lo irracional y distinguir los casos aislados de los comportamientos generalizados. Y en la corrupción hay mucho de irracional porque atentar contra los recursos públicos merece un estudio psicológico profundo y defraudar a Hacienda es engañarnos a todos.

    La corrupción es mentir al sistema que rige nuestra convivencia, a la democracia y a la sociedad. Es un engaño también al futuro, porque hipoteca nuestro crecimiento y merma el desarrollo colectivo al desviar recursos de todos al bolsillo de muy pocos. Cuando se alía con la política hace temblar las bases del sistema y es entonces cuando se dispara el descrédito, la desesperanza y la desazón que produce estar en manos de personajes que miran por su interés, en lugar de velar por el de todos.

    La reputación de la profesión política se tambalea a la velocidad de un tweet y hechos aislados empañan la imagen de las instituciones, que permanecen bajo sospecha mucho antes de que se juzgue su supuesta culpabilidad. La onda expansiva de la corrupción es tan devastadora que es capaz de asolar, incluso, con la esperanza de un futuro mejor.

    Pero el futuro es nuestro, no de los corruptos. El futuro es de cada uno de los ciudadanos honrados que pelean a diario por una sociedad mejor y cuya mayoría aplastante les hace avanzar por encima de cualquier obstáculo. El futuro pertenece a los que magnifican la capacidad de este país al tiempo que minimizan el daño que puedan ocasionar los delincuentes. Y el futuro es, sobre todo, de los que se entregan al servicio público como forma de vida esperando así alcanzar la honorabilidad a la que todos aspiramos.

    Publicado en Málaga Hoy el 17 de febrero de 2013


    TAGS: honradez Politica futuro reputación sociedad

    Mar
  5. Mi oferta sigue en pie

    En política la velocidad es una virtud y el líder de los socialistas malagueños, Miguel Ángel Heredia, ha demostrado tener más reflejos que su compañera de partido María Gámez, que aún no ha decidido si prefiere el metro soterrado o tranvía en superficie. Mientras esperamos su decisión el secretario general del PSOE necesitó algo más de cuarenta y ocho horas horas para tumbar mi oferta de negociación bajo una excusa que, aún hoy, es difífil de endender. En su opinión cualquier pacto por el empleo y las políticas sociales en Málaga debe estar supeditado a alcanzar un acuerdo a nivel regional entre ambas formaciones.

    No niego que sea compatible un pacto autonómico con otro de ámbito local, pero me resisto a creer que uno sea sustitutivo de otro y el futuro de nuestra provincia pase necesariamente por un futurible acuerdo entre los líderes regionales de ambas formaciones. 

    De hecho, imaginaba un escenario donde no fuera sencillo conciliar posturas y en el que nos conformásemos con una declaración de intenciones como primer paso para una relación renovada entre PP y PSOE, pero no contaba con un rechazo frontal. Tampoco sospeché que Heredia tuviera que pedir autorización a su jefe de filas, cuando la secretaria general del PSOE en Cádiz aceptó a la primera la oferta del PP y ya trabajan en la definición de un acuerdo provincial. Tomando por válida la excusa del dirigente socialista esta máxima debería haberse aplicado en todas las ciudades andaluzas y no dejar que Málaga fuera la excepción al vincular aquí la posibilidad de un pacto a lo que ocurriese en Andalucía. 

    Si el partido que Heredia representa es autónomo para tomar ciertas decisiones también lo es para plantear un consenso sobre los principales retos de nuestra provincia, tomando la economía como eje central de esa negociación. En mi oferta aludía a algo que nos afecta a todos, que nos preocupa a todos y que condiciona el futuro de todos los malagueños sin excepción, por eso me alarma la negativa del PSOE a negociar y me frustra su rechazo al diálogo.

    Por querer no han querido siquiera intentarlo, que ya es decir. Y su negativa a negociar no es un rechazo al PP ni a su militancia, sino un portazo a la ciudadanía que reivindica un espacio común donde los partidos aparquen sus diferencias para dejar que avance el sentido común.

    Los partidos políticos son complejas formaciones sujetas a tensiones internas, pulsos de poder, tiranteces estatutarias y muros ideológicos que nos impiden muchas veces avanzar y nos aislan con frecuencia de la realidad cotidiana. Pero las redes sociales nos sacuden a diario con lo que se cuece ahí fuera, y uno de los mensajes que nos llega con más nitidez es ese que reclama consenso frente al ruido de la confrontación.

    Por eso mi oferta sigue en pie y, si no es posible avanzar en un pacto global, emplazo al líder socialista a incorporar la sana costumbre de negociar con la oposición y consensuar políticas que a todos beneficien. Así lograremos sacar del atolladero proyectos que parecen enquistados por el solo hecho de que hay administraciones de diferente signo involucradas. Lamentable ejemplo damos al ciudadano cuando reculamos en las promesas e incumplimos lo pactado y más lamentable aún es rechazar una oportunidad para el cambio.

    Asumiendo que nos une un interés común y dando por hecho que ambas formaciones ahelamos la recuperación económica, me cuesta creer que esto no es motivo suficiente para sentarnos en torno a una mesa y definir dónde queremos llegar y qué hay que hacer para conseguirlo. 


    TAGS: partido popular Málaga Heredia PSOE economía Empleo

    Ene
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