
Soy abogado y me dedico a la política, mi gran pasión. En la actualidad soy presidente provincial del Partido Popular y presidente de la Diputación de Málaga, ciudad en la que resido con mi mujer y mis dos hijos. Te invito a reflexionar conmigo sobre el futuro, la política y la transformación social.

Me gustaría conciliar más. Mis hijos demandan cada vez más atención, extrañan mis ausencias y aplauden mis atenciones, lo que refuerza esa sensación de que debería pasar más tiempo a su lado. No son los únicos que reclaman mi atención; también lo hace la Diputación, el Partido Popular y todos los frentes que tengo abiertos, como si de un conflicto bélico se tratara. Unos y otros luchan en mi agenda, batallan por los horarios, afilan la munición y pelean por la recompensa, a pesar de que en esta guerra solo puede haber un único vencedor: la familia.
Mi día arranca con el primer biberón de Jacobo y finaliza con el baño de Marcos, al que ayudo a vestir cada mañana antes de dejarlo en la guardería. A partir de ahí se suceden las llamadas a mi mujer, las escapadas al pediatra, las vacunas y alguna que otra tarea doméstica que encajo con calzador.
Por lo demás soy un padre normal y corriente. Si mis hijos leen esto algún día podrán corroborarlo. También es verdad que sin la ayuda de mi mujer sería imposible dedicarme en cuerpo y alma a la política, mi gran pasión. Ése sí que es un campo sembrado de minas.