ELÍAS BENDODO
Elías en las Redes Sociales
Inicio
Sobre mí
Te escucho
Acerca de mí

Soy abogado y me dedico a la política, mi gran pasión. En la actualidad soy presidente provincial del Partido Popular y presidente de la Diputación de Málaga, ciudad en la que resido con mi mujer y mis dos hijos. Te invito a reflexionar conmigo sobre el futuro, la política y la transformación social.


Últimos artículos

Tags

TWITTER
  1. Mi oferta sigue en pie

    En política la velocidad es una virtud y el líder de los socialistas malagueños, Miguel Ángel Heredia, ha demostrado tener más reflejos que su compañera de partido María Gámez, que aún no ha decidido si prefiere el metro soterrado o tranvía en superficie. Mientras esperamos su decisión el secretario general del PSOE necesitó algo más de cuarenta y ocho horas horas para tumbar mi oferta de negociación bajo una excusa que, aún hoy, es difífil de endender. En su opinión cualquier pacto por el empleo y las políticas sociales en Málaga debe estar supeditado a alcanzar un acuerdo a nivel regional entre ambas formaciones.

    No niego que sea compatible un pacto autonómico con otro de ámbito local, pero me resisto a creer que uno sea sustitutivo de otro y el futuro de nuestra provincia pase necesariamente por un futurible acuerdo entre los líderes regionales de ambas formaciones. 

    De hecho, imaginaba un escenario donde no fuera sencillo conciliar posturas y en el que nos conformásemos con una declaración de intenciones como primer paso para una relación renovada entre PP y PSOE, pero no contaba con un rechazo frontal. Tampoco sospeché que Heredia tuviera que pedir autorización a su jefe de filas, cuando la secretaria general del PSOE en Cádiz aceptó a la primera la oferta del PP y ya trabajan en la definición de un acuerdo provincial. Tomando por válida la excusa del dirigente socialista esta máxima debería haberse aplicado en todas las ciudades andaluzas y no dejar que Málaga fuera la excepción al vincular aquí la posibilidad de un pacto a lo que ocurriese en Andalucía. 

    Si el partido que Heredia representa es autónomo para tomar ciertas decisiones también lo es para plantear un consenso sobre los principales retos de nuestra provincia, tomando la economía como eje central de esa negociación. En mi oferta aludía a algo que nos afecta a todos, que nos preocupa a todos y que condiciona el futuro de todos los malagueños sin excepción, por eso me alarma la negativa del PSOE a negociar y me frustra su rechazo al diálogo.

    Por querer no han querido siquiera intentarlo, que ya es decir. Y su negativa a negociar no es un rechazo al PP ni a su militancia, sino un portazo a la ciudadanía que reivindica un espacio común donde los partidos aparquen sus diferencias para dejar que avance el sentido común.

    Los partidos políticos son complejas formaciones sujetas a tensiones internas, pulsos de poder, tiranteces estatutarias y muros ideológicos que nos impiden muchas veces avanzar y nos aislan con frecuencia de la realidad cotidiana. Pero las redes sociales nos sacuden a diario con lo que se cuece ahí fuera, y uno de los mensajes que nos llega con más nitidez es ese que reclama consenso frente al ruido de la confrontación.

    Por eso mi oferta sigue en pie y, si no es posible avanzar en un pacto global, emplazo al líder socialista a incorporar la sana costumbre de negociar con la oposición y consensuar políticas que a todos beneficien. Así lograremos sacar del atolladero proyectos que parecen enquistados por el solo hecho de que hay administraciones de diferente signo involucradas. Lamentable ejemplo damos al ciudadano cuando reculamos en las promesas e incumplimos lo pactado y más lamentable aún es rechazar una oportunidad para el cambio.

    Asumiendo que nos une un interés común y dando por hecho que ambas formaciones ahelamos la recuperación económica, me cuesta creer que esto no es motivo suficiente para sentarnos en torno a una mesa y definir dónde queremos llegar y qué hay que hacer para conseguirlo. 


    TAGS: partido popular Málaga Heredia PSOE economía Empleo

    Ene
  2. ¿Pactamos?

    Para llegar a un acuerdo hacen falta al menos dos partes que coincidan en el planteamiento y quieran alcanzar un trato que los beneficie. Yo me he quedado con las ganas de intercambiar impresiones, conciliar planteamientos y lograr un pacto con la formación socialista porque su líder local no quiere siquiera iniciar el diálogo con el Partido Popular. Y su negativa responde a una razón tan peregrina como enclenque: depende de lo que ocurra en Andalucía. 

    Al tiempo que yo lanzaba esta oferta, en Sevilla se sentaba el secretario general del PSOE de Andalucía, José Antonio Griñán, junto al presidente del PP andaluz, Juan Ignacio Zoido, para tratar de llegar a una alianza que defina posiciones comunes sobre materias tan importantes como el empleo, la economía o las políticas sociales. Algo similar ocurría en Cádiz donde, a propuesta del PP local, los dirigentes de ambas formaciones han fijado las bases de un nuevo tipo de colaboración asentada sobre la sintonía en lugar del enfrentamiento. 

    Ajeno a esta realidad e invocando un principio de acuerdo que puede producirse o no, Miguel Ángel Heredia se escuda en el pacto regional para ocultar su miedo escénico al consenso y su apego por la confrontación. Se siente más cómodo instalado en la afrenta que en el concilio, porque en ese frente tiene mucho que avanzar mientras que en el otro teme perder posiciones al no dominar la técnica de la negociación. Quizás acudió a la escuela política equivocada o no tuvo el aprendizaje correcto, pero aún está a tiempo de reconsiderar su postura y explorar el apasionante mundo de la dialéctica donde hay poco que perder y mucho que ganar. En este momento no nos jugamos los escaños, sino la credibilidad del ciudadano y su confianza en el futuro, por eso mi oferta continúa en pie y seguirá abierta mientras haya cosas que resolver, tensiones que disipar y proyectos comunes que impulsar. 

    El discurso político no se construye con negativas ni cerrando puertas al diálogo, sino volcando todo el talento en una mesa donde defiendas tu terreno y dejes espacio para que el adversario juegue al contrataque. En ese juego llamado política no hay normas escritas pero hay una regla universal que funciona en cualquier ámbito y que esta cargada de sentido común: juntos llegamos más lejos. 

    El problema de la política es que nos aprisiona en ciertos planteamientos y nos enroca en posturas de las que, en ocasiones, somos meros reos. Probablemente nos encontremos ante uno de esos casos, en los que prevalece la voluntad del aparato sobre la impronta personal de su líder. A Heredia le han hecho creer que una fotografía conmigo hablando de diálogo podría arruinar su carrera cuando se trata justo de lo contrario. Si el líder socialista quiere salvarse de la pira a la que los ciudadanos pretenden lanzarnos como culpables de la crisis, lo único que puede hacer es salir de la jaula en la que anda metido y escuchar lo que el ciudadano espera de él. Y la gente espera de nosotros que resolvamos sus problemas, que nos entendamos, que lleguemos a acuerdos y aparquemos temporalmente los argumentarios para hablar con franqueza del futuro que nos espera. Y el futuro en Málaga es esperanzador siempre y cuando sepamos salvaguardar el inmeso patrimonio de atesoramos y sentemos juntos las bases de la recuperación.


    Publicado en Málaga Hoy el 20 de enero de 2013


    TAGS: partido popular Málaga pacto Heredia PSOE economía empleo

    Ene
  3. La feria, república independiente

    Hace años que el campo dejó de labrarse de forma manual pero hubo un tiempo en que esta ingrata labor dependía de hombres que sostenían con firmeza un arado al tiempo que perseguían la línea recta como objetivo vital. Torcerse en un surco obligaba a rehacer por completo el trabajo porque de esa fila dependía el orden, la lógica y el aprovechamiento de la cosecha, de ahí que todo el esfuerzo corporalse centrara en no desviarse del camino trazado. Los amantes de las curvas quedaban excluidos de esta tarea al haber cometido una ‘praevaricatio’, un término originario del latín que adoptó rápidamente nuestro ordenamiento jurídico bajo una nueva y frecuente acepción.

    Para prevaricar no sólo hay que apartarse de la norma moralemente recta sino hacerlo a sabiendas de que lo es. Por eso comete prevaricación aquel ciudadano que, abusando del poder que le concede su cargo, toma decisiones y adopta medidas manifiestamente injustas. No se ha tipificado delito, sin embargo, para aquella autoridad pública que solicita un trato de favor y reclama a viva voz que la Agencia Tributaria haga la vista gorda con su caso al tratarse de un sindicato con la sana afición de reunir a sus afiliados y simpatizantes durante la Feria.

    Hacienda no va a la feria porque Hacienda está en la Feria, al igual que está en la industria, en el comercio, en la sanidad, en la educación o la justicia. Hacienda somos todos menos el secretario general de CC.OO. de Málaga, Antonio Herrera, que reclama un estatus especial para su caseta en el Cortijo de Torres al amparo de una regulación que tan sólo clasifica a los usuarios de los recinos y no establece concesiones en régimen de paraíso fiscal.

    Y ese régimen fiscal excepcional no lo define el Partido Popular de Málaga, ni el Ayuntamiento ni la subdelegación del Gobierno ni ninguna de las instituciones y medios de comunicación a las que el responsable sindical pidió amparo cuando trató de denunciar una inspección de oficio a la que sometieron hace días a su caseta. Esta labor la realiza de forma autónoma e independiente la Agencia Tributaria que es un organismo público encargado de la gestión del sistema tributario y aduanero de nuestro país, lo que supera con creces nuestro ámbito de competencia por no hablar del profundo respeto que marca las relaciones entre administraciones y partido.

    Los partidos polítiticos y sindicatos debemos cumplir la ley, acatar las normas y dar ejemplo con nuestro comportamiento, ya sea al reformar un local, recaudar las cuotas de afiliados o servir refrescos en la barra de un bar con el único propósito de compartir un rato agradable con nuestra militancia. Da igual en qué contexto se nos requiera documentación y tampoco importa el organismo que lo solicite, lo importante es atender el requerimiento y actuar con la misma transparencia que se le exige a cualquier ciudadano de a pie a la hora de cumplir sus obligaciones con el fisco.

    Pretender convertir una actuación rutinaria en un conflicto diplomático entre instituciones gobernadas por el mismo partido es, cuanto menos, una afrenta al sentido común del contribuyente. Ni al Ayuntamiento tiene conocimiento de la inspección, ni Subdelegación valida el listado, ni el Partido Popular subraya aquellas que tengan prioridad. El criterio lo establece los mismos inspectores de la Administración Tributaria y de Empleo que peinaron en abril la Feria de Sevilla con el objetivo de detectar cualquier fraude y que aflorase la economía sumergida que suelen generar los festejos.

    Tomando esa actuación como referencia y probablemente jaleados por unos sindicatos que reclamaban mayor contundencia, Hacienda extiende su control a un ámbito donde más de la mitad de los empleos se generan en la economía sumergida, según datos facilitados por CCOO y UGT en relación con la Feria de Málaga. En aquella comparecencia exigieron también aumentar el número de inspectores de Trabajo y emplazaron al gobierno a reforzar la vigilancia con controles preventivos. Eso sí, a todos menos a ellos.

    Descartado el régimen fiscal especial para las casetas de feria y aclarada la idea que un sindicato debe cumplir la normativa laboral allá donde vayacreo que no hay motivos para la alarma y el Partido Popular de Málaga se congratula de que feriantes, comerciantes y empresarios así lo entiendan. Dejemos entonces a cada administración hacer su trabajo. Y nosotros, a cumplir la ley. 


    Publicado en Diario SUR el 18 de agosto de 2012


    TAGS: feria Málaga Hacienda Partido Popular

    Ago
  4. Mágala

    Mágala no es un error tipográfico ni un baile de letras. Así lo pronuncia mi hijo Marcos, al que me refiero con frecuencia en este blog. Ahora está en la fase de ‘explorador del lenguaje’ y, en ese aprendizaje y jugueteo constante con los sonidos, se ha topado con una nueva palabra que define a una ciudad cosmopolita, capaz, intensa y viva.

    Esos cuatro adjetivos describen a la perfección a la mejor tierra de Europa. Nos azota la crisis pero resistiremos los envites con coraje y entereza. En el problema vemos una oportunidad y en la dificultad, una prueba para salir adelante. Este lugar lo tiene todo: un clima extraordinario, unas infraestructuras magníficas, formación universitaria de calidad, el empuje tecnológico del PTA, una oferta cultural inigualable y una gran malla empresarial a la que debemos, sin duda, la fortaleza de nuestra economía.

    Tan orgulloso estoy de mi origen que, antes de migrar a este espacio de Tumblr por exigencias del guión, tenía un blog llamado malagueño.com. Aún lo conservo y confío en retomarlo algún día solo por el gustazo de alimentar mi espíritu malagueño, que no malaguita. Ése que da cabida a la afición incondicional por el Málaga CF, por el pescaíto de Huelin, el desembarco de la Legión, el plato de los Montes, las noches de Feria o las tardes de tertulia en Pedregalejo. El mismo que apuesta sin fisuras por el turismo, por la tecnología, por el sector agroalimentario o la gastronomía.

    Ésta es la combinación ganadora, la llave del éxito para salir de la crisis antes y mejor que cualquier otro destino. Podemos y lo haremos. Es cuestión de tiempo y esa espera será aún más corta si todos ponemos de nuestra parte. Os lo garantizo.


    TAGS: Málaga turismo formación infraestructuras economía

    Jun